lunes, 23 de abril de 2007

Mis sentimientos no se prostituyen

Cuando encaramos la recta final del campeonato en segunda división, apreciamos el claro abismo que rompe la tabla situando al Real Murcia (3º), a 17 puntos del Ciudad de Murcia (4º), marcando los tiempos de la historia del fútbol, pues, la frontera del ascenso nunca estuvo tan decidida a éstas alturas de liga. Es más, el City, está más cerca del descenso (10 puntos) que del ascenso, a pesar de que sólo le separa una posición de éste último.

Así encontramos el contexto de la situación que pretendo denunciar. Las últimas semanas se especula brutalmente con la posibilidad de que el equipo de Quique Pina venda su plaza en la división de plata. La Federación Española de Fútbol ya ha dado su visto bueno, a estimado el valor del club en 10 millones de euros, y ha estipulado una comisión del 10% a ingresar en las arcas de Ángel María Villar.

Nunca entenderé la estúpida rivalidad que muchos, la mayoría seguidores del Real Murcia, se han inventado desde que los dos juegan en la misma categoría, y por lo tanto, no puedo concebir la alegría de muchos ante la fuga inminente. Tener dos equipos ahí, es un patrimonio deportivo importantísimo para una ciudad que pretende crecer, no sólo inmobiliariamente, sino humanamente también. Además, ponerle precio a los sentimientos de la gente es amoral, aberrante y criminal.

No es la primera vez que nos amenaza el lobo, pero mucho me temo que, si no me equivoco, esta vez sí que está aquí. La situación es insostenible entre el Ayuntamiento y el club, y para más inri, los pretendientes ya han tomado posiciones, estando mejor situados Granada y Oviedo.

Mi mirada me hace estremecerme de rabia ante la posibilidad de que un equipo que yo considero mío, se mude de ciudad, me parece un disparate, una locura. Muchos hablan de una política de franquicias como en la NBA, para mí no es más que la prostitución de unos sentimientos. Siempre hemos sido fieles Quique Pina, siempre. Si quieres llevarte el qeuipo; llévatelo, y aprovecha para marcharte tu también junto a nuestra ilusión.

No hay comentarios.: